24 mayo 2005

Reencuentro

Extraña y ausente.
Ayer, tan familiar.
Cambian los pronombres.
Tú ya es ella.
Se acelera el desplazamiento
y pierdo de vista los parajes
a una velocidad de vértigo.
Siempre este rumbo ignoto
sorprendiéndome.
¿Acaso me acerco a mi destino?
¿O el destino es no llegar?
Seguir en mi propia compañía.
Dueña de mí, plena de mí,
única testigo.
Sola interlocutora capaz
de apreciar este cosmos.
Única compañera
ante este inmenso desorden.
Se suceden los ojos
y al final vuelvo
a encontrar los mismos. Llorosos, rutilantes,
hurgando, a la espera.
Sorprendidos de verme.
Como viniendo de muy lejos
a mi encuentro
para reconocerme
intacta en el fondo.
Oscura y luminosa, ardiendo
con tantas promesas aún
de vida y muerte.


No hay comentarios.: