19 septiembre 2005

Aniversario II

Te veo, sentada frente a mí.

Tus manos tiemblan.

Tus ojos huyen.

Tratas de esconderte

detrás de tu sonrisa,

para que no se note tanto tu miedo.

Y yo embelesada, transportada,

transferida a una esfera de promesas.

Encandilada con ese fulgor

que se te desprende

y que el blanco de fondo

no hace más que aumentar

hasta lo insoportable.

No recuerdo qué nos decimos,

pero es irrelevante

porque todo alrededor habla

de que hemos venido a amarnos.

Todos los sonidos,

todos los aromas, los sabores...

Todas las señales.

Sólo te veo inmensurable,

llenando el espacio presente

y el porvenir.

Y no puedo creerlo.

Tenía razón.

Sólo ocurrió en mi dimensión.

En tu universo paralelo...

 

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