Me apremia la necesidad.
Me urges.
Y sólo puedo recurrir a toda mi fuerza
para que el reloj por fin avance
y pase un minuto y otro
y al fin llegue el siguiente
lejos de ti.
¿Vendrá el final definitivo de mi ciclo?
El comienzo de otra etapa.
La página en blanco temible y seductora.
El deshaucio de los fantasmas.
El apresto para quien habrá de venir.
Quiero recibirla acrisolada, limpia.
Sin restos de ti.
Sin escombros de mí.
Sea quien sea.
Ojalá yo misma,
quien logre por fin resucitarme.
Reunir los minúsculos pedazos
en los que me rompí.
Pero te sé acompañada y contenta.
Y lo celebro.
Todas las bienaventuranzas
presentes y futuras.
Toda la armonía, toda la risa.
Todo el amor, toda la luz.
Un maravilloso porvenir, alma mía.
Un venturoso despertar.
Un mágico devenir.
30-12-05
08:43 p.m.
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