31 julio 2011

Haberes

 
El espacio idílico,
la conexión supraterrena,
el jardín de las maravillas,
el paraíso dentro de una burbuja.
¡Ay, cuando estalla!
Un hilo de plata,
un lazo incorruptible,
una atmósfera de delicias,
un lecho de luz con las horas contadas.
¡Ay, cuando se acaban!
Inasibles momentos en fuga,
insoportable duelo en la ausencia,
impronunciables palabras en el vacío,
insondable oscuridad en la espera.
¡Ay, cuando llegan!
Impagable precio del encanto,
indescriptible dolor de la despedida,
inconsolable llanto de las huellas,
inenarrable realidad de la pérdida.
¡Ay, cuando regresan!

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