Miro y veo.
Y es maravillosamente perfecto.
Inefable, infinito.
Brillante, prístino.
Inmaculado, inevitable.
Como el primer día del universo.
Como el primer hálito de vida.
Como la primera mente que tiene conciencia de sí.
Escucho y oigo.
Y es un indescriptible concierto.
Cadencioso, armónico.
Melódico, eterno.
Conducente, indetenible.
Como la primera mañana a tu lado.
Como el primer beso en tus labios.
Como el primer momento de saber que te amo.
Y todo es absolutamente nuevo
aunque no haya cambiado.
09-08-11
07:24 pm
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