26 octubre 2005

CÓMO CONTINUAR, ES LA PREGUNTA

¿Por qué lugar de la congoja ando?

¿En qué predios de la desolación me muevo?

¿A qué estadio de la tristeza llego?

¿Qué nivel de dolor alcanzo?

Acaso me envuelve una compasiva niebla

que no me deja ver

la verdadera dimensión

de mi pesadumbre.

Una protectora ceguera

que me impide abismarme

ante mi inmensurable pérdida.

Pérdida de mí, de mi propia razón,

de mis propios motivos.

Creí ver mi justificación

en una esquiva mirada.

Parecí entender mis porqués

en una incitante piel.

En una insondable alma

que se mostró de pronto,

sólo para ocultarse otra vez.

Sólo para mostrarme todos mis vacíos,

mis milenarias carencias

y lo estúpido de mis aspiraciones.

¿Ni siquiera yo como recurso?

¿De qué sirve realmente

lo que he estimado de valor?

¿Vana ilusión la compañía?

¿Presuntuosa noción de merecer?

Cómo continuar, es la pregunta.

Con qué excusa.

Cómo perdonarme por quien no soy.

Con qué trucos conformarme

a lo que no tengo.

Y para qué,

siendo tan aterradoramente

prescindible...

26-10-05

5:22 p.m.

No hay comentarios.: