¿Por qué lugar de la congoja ando?
¿En qué predios de la desolación me muevo?
¿A qué estadio de la tristeza llego?
¿Qué nivel de dolor alcanzo?
Acaso me envuelve una compasiva niebla
que no me deja ver
la verdadera dimensión
de mi pesadumbre.
Una protectora ceguera
que me impide abismarme
ante mi inmensurable pérdida.
Pérdida de mí, de mi propia razón,
de mis propios motivos.
Creí ver mi justificación
en una esquiva mirada.
Parecí entender mis porqués
en una incitante piel.
En una insondable alma
que se mostró de pronto,
sólo para ocultarse otra vez.
Sólo para mostrarme todos mis vacíos,
mis milenarias carencias
y lo estúpido de mis aspiraciones.
¿Ni siquiera yo como recurso?
¿De qué sirve realmente
lo que he estimado de valor?
¿Vana ilusión la compañía?
¿Presuntuosa noción de merecer?
Cómo continuar, es la pregunta.
Con qué excusa.
Cómo perdonarme por quien no soy.
Con qué trucos conformarme
a lo que no tengo.
Y para qué,
siendo tan aterradoramente
prescindible...
26-10-05
5:22 p.m.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario