29 octubre 2005

¡Ay...!

¡Ay, el dolor infinito!
¡Ay, la eterna ausencia!
No me conformo, pero tampoco resuelvo.
No tengo, pero tampoco puedo olvidar.
Necesito encontrar la fórmula,
el conjuro secreto.
La clave que me permita seguir.
Que me ayude a disfrutar
estas largas horas de silencio.
Estos interminables momentos.
Que me ayude a borrar
esta desmesurada rabia.
Que logre perdonarme
por lo que no me he dado.
Por lo que no he comprendido,
por lo que no he hecho.
Por el amor
que no he sabido
encontrar.
 
29-10-05
05:38 p.m.

No hay comentarios.: