Todo se transfigura.
Todo termina. Todo empieza.
No hay nada estático.
Varían los colores, las formas, los sonidos.
Las piezas danzan, encajan, se intercambian.
Los puntos van encontrando su lugar,
sólo para buscar el próximo.
Dinámica de vida en manifestación.
Placer y dolor y placerdolor y dolorplacer.
No puede ser de otro modo.
Hay algo escrito en alguna parte.
Nos dirigimos hacia allá inexorablemente,
aunque vayamos a ciegas por el laberinto.
Creyendo retroceder, cada paso nos acerca
adonde habremos de llegar.
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