23 abril 2005

Eterna Noche Eterna

Quisiera cerrar los ojos y quedarme así,

sin pensar ni sentir,

esperando a la eterna noche eterna.

Renunciar por fin a este don maravilloso,

a este milagro,

con el que nunca he sabido mucho qué hacer.

¿Para qué será que me quieres Dios?

Para qué designio misterioso e incomprensible.

Para qué momento inimaginado que justifique todo

lo que me ha tenido que doler.

¿Tan rara soy?

Tan diferente.

Tan de otra forma, tan de otra parte.

Y sigo aquí tratando de entender

qué camino es éste

y adónde me lleva.

Me quedo quieta,

pero no hay sosiego.

El dolor apenas me da a veces un respiro.

Leo a la gente en una pantalla.

Veo la vida por la ventana.

El amor toca a mi puerta y cuando abro

ya no está.

Debo sentirme viva un instante para confirmar

cuantas veces he muerto.

No hay comentarios.: