Inolvidables momentos
que me generan
unas gracias infinitas.
Y se establece la plena seguridad
de haber muerto tantas veces
para vivir este hoy.
De que vale la pena haberme perdido
para poder encontrarla.
Un abrazo inmenso, señora,
desde lo más profundo
de mi alma.
¡Ah!... y todas las flores.
Martes, 12 de Octubre de 2004
03:14 p.m.
15 abril 2005
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