Llegas con tu personalísimo ritmo
a tu lugar reservado,
en tu momento marcado
Apareces alada, luminosa,
incandescente
Con tu imposible belleza,
ofreciendo tus regalos
Ejerces tu imán
Me acaricias
Me transportas
Me estremeces
Me posee tu magia
Me rinde tu pudor
Mis ojos te reconocen
Mi piel te recuerda
Tu presencia me justifica
Es la misma vida,
pero es otra
Es la misma luz,
pero no alumbra igual
15 abril 2005
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